sábado, 5 de abril de 2008

750 Aniversario de bodas de la Princesa Kristina

El Ayuntamiento de Covarrubias, la Fundación “Princesa Kristina de Noruega”, y la Asociación “Mesnada Rachela”, organizaron el pasado sábado 5 de abril en Covarrubias el 750 Aniversario de bodas entre el Infante de Covarrubias, D. Felipe, y la Princesa Cristina de Noruega.



Los actos comenzaron con una ofrenda floral ante la estatua de la Princesa, seguido de una misa oficiada por D. Emiliano y cantada por la coral “Interludio” y un concierto de la misma coral tras la misa.



La Mesnada Rachela escoltó en todos momento a las autoridades, grupo formado por la Ministra Consejera de la Embajada de Noruega, el Presidente de la Fundación Princesa Kristina de Noruega y el Alcalde de la Villa.


Un poco de historia...

El 31 de marzo de 1258 se casaron, en la Colegiata de Valladolid, el Infante de Covarrubias, D. Felipe, y la Princesa Cristina de Noruega.
Tras la muerte del Emperador Guillermo de Alemania, se reunió, el 9 abril de 1257, una Dieta o Junta, en Frankfurt, compuesta por siete electores, con el objetivo de votar un nuevo Emperador entre los dos partidarios más claros, el rey sabio de Castilla o el Conde de Cornualles, siendo vencedor el primero, por 4 votos a 3. Los seguidores del Conde de Cornualles proclamaron Emperador a éste, saltándose así la decisión de la Dieta. El Papa Gregorio X le apoyó también, a pesar de la minoría de votos.
D. Alfonso, por su parte, viajó hasta Alemania para hacer valer sus derechos, tratando de ganarse la confianza y el apoyo de los reyes del norte. Uno de los más fuertes era Haakon de Noruega, y D. Alfonso no lo pasó por alto.
En 1257 se firmó el pacto que decía así: “El Rey de Castilla ofrece socorrer a Haquino, como no sea contra Francia, Aragón o Inglaterra, y de la misma manera promete Haquino socorrerle como no sea contra Dinamarca, Suecia o Inglaterra”. Para sellar esta amistad, la hija del rey Haakon, Dª Cristina Olav, Princesa de Decia, Noruega y Dinamarca, se casaría con un hermano del rey castellano, el que ella eligiese y al que no pusiesen pegas los consejeros reales que su padre enviase para con ella.

Fotos: Manuel Remón